BÁRBARA
Caminar más rápido que Greta era algo que podría decirse que sería más fácil si comparaba las piernas cortas de una mujer de 1.50 metros. Pero Greta ya era experta en aparecer y desaparecer a una velocidad alarmante. Así que, su deseo de dejarla atrás era constantemente frustrado con ella pisándole los talones. Era capaz de sentir sus ojos clavándose en su espalda con un aura oscura que no dejaba de crecer.
Se sentía como un conejo huyendo de un lobo feroz. Bárbara cruzó las puertas hast