-XLII-

Sintió una gélida caricia en su mejilla.

Entreabriendo los ojos vio otros la mar de conocidos...

Y su rostro.

-¡Gyd!- exclamó.

Dando un bote de la cama vio cómo Gydeon le sonrió al mismo tiempo que se llevó el índice a los labios.

Neilan siguió la dirección hacia la que apuntaba viendo, horrorizado que en su lecho, a su lado, yacía el humano dormido.

-Gyd, Gyd, perdóname, perdóname-

El mayor asió del rostro al joven para decirle:

-No tengo nada

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Paula Almonacidun capítulo doloroso, la muerte q más he llorado gideon
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