Una falla cardíaca.
Es la peor noche de mi vida, debí esperar al amanecer para devolverme a Canadá y esperar horas para poder ver a mi hija. Llegué casi a las diez pm a casa y me alivié de saber que Amelie había sido dada de alta, pero encontré que Thomas estaba en casa, pues mi tía en su desesperación lo llamó, más aún al no tener noticias mías.
—¿Que clase de madre eres Sarah? Nuestra hija estuvo ingresada todo el día de ayer y tú casi ni te enteras—dice Thomas apartándome a un lado cuando salí de la habitación d