No me quitarás a mi hija.
Entonces me deja en la habitación. Lo miro con gesto confundido.
—¿Qué hace tu exesposa aquí Thomas?—susurro abrazándome. —¿Por qué estaba cubierta de sangre? Estaba como drogada—Él me mira pensativo.
—Te lo explicaré después Sarah. Tienes que confiar en mí.
—Dijo que querías asesinarnos—digo analizando su expresión. Él se cruza de brazos y me mira con una sonrisa cínica.
—No seas tonta Sarah, no creerás a cualquier persona que te diga cosas malas sobre mí.
—No es un chiste Thomas, no es u