Secuestradas.
Creo que desmayé otra vez, pues al abrir los ojos de nuevo noto que despierto sobre mi cama, Amelie me mira muy preocupada y Thomas me dice que tuve una pesadilla. Me incorporo de prisa.
—¿Cómo dices? ¿Una pesadilla? Claro que no Thomas. Fui a la piscina y fue muy real. No estoy loca.
—No mami. No saliste de la habitación, te quedaste dormida y de pronto comenzaste a gritar mucho. Papá vino corriendo hasta aquí —La miro de ceño fruncido. Entonces miro detrás de Thomas a la sirvienta que me of