Guillermo sintió la presión aumentar en su pecho. La imagen de Laura, vulnerable y necesitada de estabilidad, lo atormentaba. Sabía que no podía arriesgarse a perderla, y la amenaza de Natalia se cernía sobre él como una sombra ominosa.
—Valeria… — comenzó, su voz temblorosa mientras miraba a Natalia, quien tenía una actitud amenazante, esperando a escuchar lo que diría. Guillermo sabía que Natalia estaba dispuesta a todo, así que se armó de valor y le dijo:
—Sí, es cierto, Natalia y yo nos v