Santos
Una vez ingresé supuse que María Constanza se arreglaba y César se había instalado en la cocina para comer con jugo las galletas hechas por su hija, mientras yo metí en el álbum las fotos de las tres mujeres que hacían falta. A Naty la puse en la parte de; mi mejor amiga, a mi secretaria en donde decía, abuela.
Eso era doña Lolita, una abuelita un tanto intensa, pero leal hasta la muerte y a la que también le permitía orientarme. Y en un lugar en blanco, sin darle etiqueta alguna, puse a