Guillermo
Sigo sosteniendo a Naty entre mis brazos quien no dejaba de temblar. No demoraba en llegar Santos con César, también le envié a mi padre y a Carlos las fotos de cómo quedó el apartamento. La recámara de Natalia había quedado destruida y la mía intacta, su ropa fue cortada, rasgada, sus maquillajes destruidos, sin duda la advertencia era para ella.
Mientras mis maletas seguían llenas, nada de lo mío fue tocado. Naty seguía callada, llorando y temblando, ese hombre la destruyó intername