Natalia
Era admirable la confianza que Maju le brindaba a su hija sin pasar ese límite de madre. Con la mía jamás podría, para ella el sexo era un tabú, la amo, pero era demasiado tradicional. Aunque apenas le diga que estoy con Guillermo, me va a decir que esta vez sí me case con él.
—Con la vieja Mildred no puedo hablar de esa manera. —Le dije a Maju.
—Es tonto que, a estas alturas, con una hija mayor de edad me ponga de santa inmaculada. No Naty. Los temas se deben de abordar con la seriedad