Cuando Lucía intentó pasar por su lado, Fernando reaccionó con violencia. Dejó caer su copa, que se hizo añicos contra el suelo, y le agarró la muñeca con fuerza, tirando de ella hacia él.
— ¡Suéltame! —gritó Lucía, intentando zafarse.
— No te vas a ir así, como si fueras superior a mí —siseó Fernan