CAPÍTULO 163
Esteban apagó el motor, tomó la carpeta, se ajustó el nudo de su corbata azul marino y caminó hacia la entrada de la finca Flores de la Vega.
Subió los escalones del porche y tocó el timbre de bronce que colgaba junto a la puerta principal de roble macizo.
Esperó.
No se escuchó ningún