CAPÍTULO 187
Se quedaron profundamente dormidos, enredados en las sábanas blancas, con la cabeza de Samanta apoyada en el pecho de Mateo, escuchando el latido acompasado de un corazón que, por primera vez en meses, latía en paz.
Samanta se despertó antes de que el sol lograra asomarse por el ventana