CAPÍTULO 188
El taxi dejó a Samanta a una cuadra de su edificio.
Subió las escaleras con el sobre de papel manila ardiendo en su bolso.
Introdujo la llave en la cerradura, pero la puerta cedió antes de girar.
Estaba abierta.
Samanta empujó la madera astillada y entró, dejando su bolso sobre la pequ