Bajaron en el ascensor en silencio. Al salir al estacionamiento, el calor de la tarde los golpeó.
Matilde se detuvo en la acera y miró hacia el sector VIP del parking.
— Llámalos —ordenó a Alexander.
No hizo falta. Al ver salir a la matriarca, la puerta de un Mercedes negro se abrió. Roberto, Rodrig