CAPÍTULO 117
Elisa llevaba días encerrada, saliendo solo para comprobar si sus hijos, Benicio y Thiago, estaban bien atendidos por la niñera. Evitaba los espejos. La mujer que le devolvía la mirada no se parecía en nada a la dama de sociedad que solía ser.
Rodrigo no le hablaba. Dormía en la habitación de huéspedes del pasillo, y cuando se cruzaban, la miraba con una mezcla de asco y derrota que a Elisa le dolía más que cualquier insulto.
Esa tarde, el encierro se volvió insoportable. Elisa nec