Capítulo 44. Ladrona de la mansión Lancer
Facundo Lancer se lavaba el rostro en un lavamanos viejo y apestoso con ayuda de su hijo Fernando que lo sostenía.
—Ten, papá—, dijo Fernando entregando una toalla limpia a su padre.
—Gracias, Fernando.
—Por aquí...—, Fernando lo comenzó a guiar de vuelta a su cama.
—No te preocupes, yo puedo, yo puedo.
Facundo regresó lentamente hasta la cama y Fernando se sentó allí justo a su lado.
—Necesito que seas fuerte. Debes resistir hasta que encuentre la manera de sacarte de aquí—, exigió Ferna