Capítulo 33. ¿Tú eres el traidor?
El automóvil de Fernando se detuvo a unos cuantos metros de la casa de la señora Gertrudis. Ya estaba muy cerca el amanecer y la noche comenzaba a desaparecer lentamente.
—Hemos llegado—, dijo Fernando fingiendo una sonrisa.
—¿No vas a entrar conmigo?—, preguntó Ximena.
—No. No debo, Ximena. Creo que es mejor que nadie sepa quién te ayudó a salir de la mansión.
—No tienes una idea de lo agradecida que estoy contigo. No sé cómo podré pagarte este favor tan inmenso que has hecho por mi—, insis