Capítulo 131. Los demonios de Félix.
Félix Lancer veía llegar el amanecer desde una silla en donde estaba sentado justo al lado de su hermana en estado de coma en la cama de una clínica privada.
La luz del sol se colaba por la ventana de la habitación y eso le indicaba a Félix que había pasado toda la noche en ese lugar sin poder dormir.
—Como me gustaría que pudieras ver el amanecer, hermanita—, dijo Félix con voz de suspiro.
La habitación estaba en silencio total, a excepción de ese tono constante que daba la máquina que cont