Capítulo 105. Traición.
El día del discurso había llegado. También sería el día en el que Félix sería presentado oficialmente como candidato a la alcaldía de la ciudad Eterna.
Félix estaba frente al espejo de su despacho privado arreglando el nudo de su corbata, cuando escuchó a alguien tocando la puerta de su despacho.
—¡Ésto es asombroso!—, exclamó Félix enojado. Él odiaba ser interrumpido—, ¡Adelante!
Pasaron unos segundos y Urdaneta entró en el despacho.
—¿Urdaneta?—, preguntó Félix confundido—, Espero que se