56. Volver a ser uno mismo
Aquella mañana, la luz del sol se filtraba lentamente a través de las finas cortinas del dormitorio principal. El aroma del café caliente, procedente de la cocina, llegaba hasta la habitación, despertando la atmósfera de la casa aún en calma. Ethan seguía profundamente dormido en su cuna; la manta color crema que lo envolvía lo hacía parecer una pequeña estrella reconfortante. Emma estaba sentada en una silla junto a la ventana, contemplando la ciudad que empezaba a cobrar vida a lo lejos, mien