27. La Llamada Conectada
El aire de la mañana en Zúrich aún estaba húmedo por la lluvia de la noche anterior. En la sala de estar, Emma se ponía un abrigo largo mientras revisaba su pequeño bolso, asegurándose de llevar todos los documentos médicos.
James apareció desde la cocina con dos tazas de chocolate caliente. Ese día parecía más relajado —las mangas de la camisa blanca arremangadas hasta los codos, el cabello ligeramente desordenado por la prisa.
—¿Estás lista? —preguntó, entregándole una taza a Emma.
Emma asint