22. Las acusaciones de Harry
—Así que era verdad, ¿no? —la voz de Harry sonó afilada, cortando el aire en la estancia que ahora parecía asfixiante.
James lo miró con indiferencia y dejó su teléfono sobre la mesa con calma.
—No sabía que vendrías, Harry.
—¿No lo sabías? —Harry bufó y avanzó con pasos pesados hasta el escritorio—. ¿Crees que no iba a enterarme después de que todo el mundo hablara de la compra de acciones de Smith Corporation por una empresa extranjera? ¡Una empresa que resulta que fundaste tú mismo!
James pe