Mundo ficciónIniciar sesiónEl camino hacia la oficina de Lorenzo transcurrió en un silencio tenso que vibraba con el peso de las palabras no dichas y la furia apenas contenida. Samir conducía con las manos apretando el volante tan fuertemente que los nudillos se habían blanqueado, y Ella podía ver el músculo en su mandíbula saltando con cada respiración controlada que tomaba. Habían d







