Mundo ficciónIniciar sesiónEl peso de Mateo en los brazos de Samir era simultáneamente insignificante y aplastante —un niño de cinco años que pesaba quizás veinticinco kilos pero que cargaba miedo de toda una vida de ver adultos que amaba fallar en mantenerse juntos. Sus sollozos habían disminuido a hipidos irregulares qu







