La luz fría de la pantalla del móvil se reflejaba en el rostro pálido de Ella. El mensaje de Vanessa fue como un relámpago envenenado que, en un instante, fracturó la cordura que tanto le había costado mantener: "¿Creías que eran simples huérfanos? No, tu hermana no fue más que un vientre de alquiler; tu marido es el padre biológico de esos niños".
Al confirmarse su peor temor, las manos de Ella temblaron violentamente. El teléfono resbaló y golpeó el suelo de mármol con un estruendo seco. Ella