6.
Clara.
Abrir los ojos se me dificulta tanto como moverme, pero a fin de cuentas termino haciéndolo. Tardo más de lo que debería en orientarme, y cuando lo logro, todos los recuerdos de las últimas horas se abalanzan sobre mí uno detrás de otro. Lo peor de todo, es que en cada uno de ellos aparece un rostro severo de ojos marrones dorados protagonizándolo.
—Rayos... —me quejo por el intenso dolor de cabeza que siento.
Tengo una intravenosa pegada al dorso de mi mano derecha, también me quitaron