Mientras Christian conducía, Karen echó un vistazo por el auto.
—¿Tienes tu ropa en el maletero? —le preguntó ella.
—¿Ropa? No traigo ropa.
—¿A no? —enseguida se desilusionó—entonces regresarás pronto, ¿cuándo, mañana?
—¿Lo preguntas porque no traigo equipaje? —él la miró y notó tristeza en su rostro—Te dije que me quedaba aquí contigo, no me voy mañana ni pasado mañana—le tomó la mano. —No traje mi equipaje porque no me dio tiempo, ya quería verte, Alfred se encargará de enviarme mis cosas, as