Luca se quedó completamente inmóvil ante esa confesión, procesando la magnitud de lo que Aldo acababa de revelar con una vulnerabilidad tan cruda que resultaba casi irreconocible comparada con la frialdad calculadora que había definido su relación durante toda su vida.
—¿Por qué nunca me lo dijiste? —preguntó finalmente, con una voz que reflejaba una mezcla compleja de dolor persistente y una comprensión naciente hacia ese hombre que tanto sufrimiento le había causado.
—Porque admitir esa debil