Después de meses enteros evitando deliberadamente cualquier contacto directo con sus padres, más allá de comunicaciones esporádicas y considerablemente distantes, Emma decidió que había llegado finalmente el momento de confrontar directamente esa relación fracturada, no con la intención de simplemente reconciliarse sin condiciones, sino con la determinación clara de establecer límites que jamás había logrado imponer durante toda su vida anterior.
Llegó a la casa familiar una tarde tranquila, en