Las semanas siguientes se dedicaron a la organización de una ceremonia completamente distinta a la boda original, en lugar de la frialdad formal de aquella notaría impersonal, Emma y Luca decidieron celebrar su compromiso renovado en el jardín principal de la mansión, rodeados únicamente por las personas que genuinamente habían acompañado su historia durante esos meses tan intensos, sin ninguna preocupación por protocolos sociales ni por proyectar cierta imagen empresarial calculada.
—Quiero qu