Casi tres años después de esa celebración tan significativa que había reunido a toda su familia extendida, con Mateo ya cursando sus primeros años escolares con una confianza genuina en sí mismo, y la pequeña Sofía convertida en una niña considerablemente curiosa y alegre, Emma y Luca recibieron una noticia adicional que generó en ambos una emoción tan desbordante como la que habían experimentado durante sus dos embarazos anteriores: Emma esperaba nuevamente un hijo.
—No puedo creer lo bendecid