Esos minutos en sus brazos fueron suficientes para que la hoguera dentro de mí se incendiara luego de haber permanecido apagada durante un largo y sequío mes. Sin embargo, una vez alcanzado el orgasmo; me sentí sucia y decepcionada de mí misma. Lloré y me desahogué por haber sido tan débil y ensuciar el recuerdo del único hombre que amé en toda mi vida.
Estoy molesta conmigo misma. Me dejé llevar una vez más y, al final, el resultado fue el mismo. Dolor, decepción y arrepentimiento. No sé qué e