7. Capítulo: "Puntos Suspensivos"
A regañadientes me dejé llevar por ella. En la habitación se adueñó de mi armario. Desde el borde de mi cama observé como negaba cada que tomaba un vestido, colgado en la percha, que no resultaba ser el idóneo para ella.
—¿Hay algo malo con mi ropa?
—¿Cuántos años tienes? ¿Treinta y cinco?
—No te burles, me gusta vestirme recatada y sencilla.
—Ni me lo digas —bufó.
—¡Oye! No hagas que me retracte —advertí cansada de que descartara cada prenda.
—Creo que este, estará bien. Míralo, lo tenías