3. Capítulo: La Pequeña Sobrina Del Millonario
Tórrido
—No te voy a hacer daño, ni mucho menos, Mariané. Y espero que sea de tu agrado la habitación.
Se relajó. No había de que preocuparse, su tío era amable y lo único que le quedaba en la vida. Estaba siendo muy dulce y ella solo le daba, a cambio, desconfianza.
—Gracias, tío Ismaíl. —soltó dulce.
Su fina y cariñosa voz, fue como un soneto a oídos del hombre embelesado.
Correspondió con una sonrisa curvada, paseando las yemas de sus dedos sobre una mejilla, trazando una caricia que se de