24. Capítulo: "Su Pequeña"
Sin querer, mi vista se ancló en el portarretrato en la mesita de centro rodeada por el sofá de cuero negro. Ahí, la foto de nosotros cargando a nuestra hija, sentí un nudo en la garganta. Nunca llegué a amarla, pero los años que compartimos fueron agradables, me dio una hermosa hija y le estaría eternamente agradecido por eso.
Hace ya un año de su partida, y la echaba de menos.
—Estamos en contacto, Ismaíl.
—De acuerdo, hablamos luego.
Finalizó la llamada.
Clavé la mirada en la puerta, al