Vincent:
La puerta se cerró con un golpe seco. El sonido retumbó por el departamento vacío, llenándolo de un silencio incómodo, casi cruel. Me quedé quieto unos segundos, respirando hondo, tratando de ordenar el caos en mi cabeza. Aún podía sentir la quemazón en la mejilla, el eco de su voz, sus palabras cortando el aire como un filo.
“Este contrato termina aquí.”
No sólo era una frase, era una sentencia. Fría, letal, definitiva.
Solté una risa seca, sin humor, que se ahogó antes de llegar a la