Mundo ficciónIniciar sesiónEstar seguros de lo que queremos.
Siguieron hasta salir a un claro, a campo abierto y lleno arbustos. Al llegar allí, Juanne les pidió que se detuvieran y bajaron todos de los caballos.
–Pueden dejarlos sueltos, ellos pastearan un rato. Nosotros podemos caminar y deleitarnos con algunas animalitos que hay por acá –siguió caminando haciéndoles un ademán con las manos para que lo siguieran.
Unos pocos minutos de caminar cuando un cervatillo pasó a gran velocidad salta







