17 Mi Ángel.
Su pecho dolía, no solo por la angustia que sentía en ese momento, si no porque gran parte de ese dolor lo provocaba el cuerpo de Mateo aplastándola contra la puerta de madera maciza, a solo dos habitaciones de donde se encontraba su hija.
— Te lo advertí Macarena, te dije que corrieras lejos de mí, pero ¿Qué es lo que decides hacer? Venir y provocar no solo mis demonios, también mi cordura. — notaba como sus celestes ojos se oscurecían a medida que aspiraba el aroma de su cabello, no era justo