16 Parecidos.
Ámbar mordía su labio inferior con fuerza, el gusto a hierro de la sangre no la detuvo en aquella acción, ¿y como no hacerlo? Si lo que más queria era preguntarle a la morena que estaba frente a ella, como era que conocía a su primo, pero claro que no podía, Valentina les había advertido lo justo y necesario la noche anterior antes de desaparecer.
— No me pregunten, no diré nada, soy una Constantini, yo no traiciono y tu mejor que nadie debe saberlo Donato. — declaro con voz grave viendo mal a