18 Dolor.
Hades veía a su familia, mientras Macarena enterraba su rostro en el frondoso pecho del más letal de los asesinos que pudiera existir y Alma se colgaba a él como un Kola a su madre, aunque en este caso era al cuello de su padre.
— Mamá, suelta a mi cuñado. — Melody obedeció a su hijo, aunque no comprendía nada de lo que estaba pasando, conocía muy bien la mirada que tenía en ese momento Hades, y no se arriesgaría a contradecirlo o indagar en explicación alguna, por lo menos no en ese momento.
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