Katerin.
Cuándo el entrenamiento acaba y todos se van del gimnasio nos quedamos solo Edmon y yo, este se me acerca con una sonrisa provocándome una cierta incomodidad pero a la vez me emociona, que me está pasando con este hombre.
-Katerin ¿quien te enseño a pelear?
-Mi padre.
Edmon se me acerca demaciado invadiendo mi espacio personal y quedando a solo centímetros asiendo que mi pulso se aselere.
-Pues déjame decirte que te crió de una forma excelente ¿Me puedes enseñar?
-Claro no hay problema