Capítulo 64: Su decisión.
Aquella noche, el reloj no reflejaba las horas, y tan solo el viento entre las hojas de los altos árboles, se escuchaba fuera de las ventanas de aquel lujoso auto. Afuera y frente a ellos, se extendía la planicie casi infinita de las ciudades pequeñas que, una a una, construían un camino luminoso hasta llegar al gran orbe de la ciudad de Palermo mucho más lejos, la obscuridad que los rodeaba, solo era desvanecida suavemente por la enorme luna que se alzaba sobre ellos, y varias luciérnagas pres