Capítulo 48: Una conspiración.
Aquella era una mañana completamente diferente.
El canto de las aves, se escuchaba entre los árboles fuera de la ventana. Aurora despertaba entre los brazos de Massimo que seguía durmiendo. Un sonrojo se dibujó en sus blancas mejillas, al verlo dormir tan plácidamente como si hubiera vuelto a ser un niño pequeño. Acariciando sus cabellos dorados, sintió su sedosidad entre sus dedos. Ellos lo habían hecho, por primera vez, se habían entregado en las artes del amor.
Aurora sintió como su cuerpo l