Capítulo 49: La aliada perfecta.
Londres, un paraíso casi permanentemente nublado, de agradable clima y edificios pintorescos. El Big Ben, que se hallaba a un costado del encantador y majestuoso palacio de Westminster, y también del rio Támesis. Las vistas desde aquel departamento tan costoso, eran maravillosas, teniendo como protagonista a la ya muy antigua torre de reloj, así como al propio Támesis.
Un par de copas rebosantes de costoso champagne, chocaban en un nuevo brindis, los señores Bianco, disfrutaban plácidamente de