Capítulo 47: En su propio cielo.
Durante aquella noche de luna llena, los calores sofocaban y las pasiones desbordantes, dejaban vulnerables a un par de corazones que, por primera vez, probaban las mieles de su ferviente amor. Los delgados dedos de Aurora se apretaron suavemente en la espalda de Massimo, quien le avisaba que se fundirían en uno mismo, y, entonces, asintió nerviosa, sintiendo como su corazón golpeaba de prisa, y su sangre calentaba su cuerpo obligándolo a cubrirse por una delgada capa de sudor. Aurora miró a su