¡FELICES POR SIEMPRE!

Se llegaron las tan anheladas dos de la tarde y muy puntual como siempre la ambulancia estaba allí, entraron una camilla hasta la enfermería, mi vida se ilumino cuando vi que el enfermero, tenía un tapabocas que cubría todo su rostro, pero dejaba al descubierto, unos ojos verdes que iluminaban mi vida me subieron con ayuda de otro hombre que fue mi mayor sorpresa cuando me di cuenta de que era Ferdinand.

Mierda como carajos habían programado todo eso, la doctora le guiña un ojo a mi hombre y ah
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