Llego a mi casa, por fortuna en el incendio no salió nadie herido, me hubiera gustado que esa cantidad de cerdos hubieran muerto todos masivamente, pero también había trabajadores inocentes que solo les servían por un jugoso sueldo.
Me relajo y me tomo una ducha, habia decidido llamar Keila a mi perrita, ella me hacía demasiado feliz, su presencia era esa luz que mi vida necesita.
He decidido que mis planes han cambiado, le contare a Phillipe los planes de Ernest y que sea el quien decida hacer