Nammi limpio su nariz, no se sentía avergonzada, por raro que pareciera, con Luc se sentía entre amigos, por decirlo de alguna forma, tenía tanto que purgar, tanto que sacar, en especial la perdida de los reyes, esa que a nadie había podido contar, sin embargo, Luc conocía de la mafia, ¿verdad? No se espantaría por ese detalle, o eso esperaba.
— No sabes lo difícil que fue, Luc — prosiguió Nammi, su voz apenas un susurro. — A pesar de todas las promesas y esfuerzos que mi madre hizo, al final el