Hades me miró fijamente después de que le lanzara sus palabras en la cara, Eaco quien notó mi nerviosismo me ofreció una bebida que obviamente también llevaba en su bolsa mágica.
Tomé la bebida de sus manos extendidas y bebí sintiendo que el líquido alcohólico me quemaba la garganta.
- ¿Ahora eliges el silencio de Hades?- le pregunté.
Se limitó a mirarme, con los ojos concentrados.- Vamos, mi rey, dímelo.
El bote se sacudió un poco y miré hacia nuestro destino, estábamos casi en la orilla, Caro