Lo miré con incredulidad por lo que acababa de oírle decir.
Podría estar delirando.
- ¡No me importa si decidiste alejarme ahora por ese beso, voy a buscar a Hermes y haré por tu reino lo que tú mismo no hagas!- respondí.
El no dijo nada.
Salí del gimnasio dejándolo solo con su odio por Hermes, ahora estaba realmente solo, tenía que encontrar a Hermes y al mismo tiempo proteger a Troya de los griegos, terminar con toda esa guerra.
Necesitaría aliados.
Caminé por el castillo buscando a Hécate, h